Un día activo hacia las calas de la Costa Maresme, desde Port Olímpic
Pensada para quienes quieren algo más que una travesía tranquila: baño, remo y una comida frente al mar sin renunciar al orden de un chárter bien planificado. Salida desde Port Olímpic, rumbo norte, con margen para ajustar el ritmo según el viento de la tarde.
Desde el puerto hacia mar abierto
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Salida de Port Olímpic
Zarpamos a media mañana, cuando la bahía de Barcelona suele estar en calma antes de que entre la brisa térmica. El patrón hace la maniobra de salida con atención al tráfico comercial y a los ferries que cruzan la bocana; en un chárter con tripulación esto se explica siempre antes de soltar amarras, tanto en un day-boat como en un motor yacht de mayor eslora. Si se ha pedido aprovisionamiento en el Boqueria o en Santa Caterina, sube a bordo en este punto.
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Calas al norte de Sant Pol de Mar
Una hora y media de navegación nos deja frente a un tramo de costa recortada entre cabos, con fondeos más resguardados que la bahía abierta de Barcelona. Aquí es donde entran los juguetes náuticos: paddle surf, esnórquel o un rato de baño directo desde la plataforma de popa, según lo que lleve el barco. El fondo es rocoso en algunos tramos, así que el patrón elige el punto de ancla con cuidado antes de dar la señal para el agua.
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Comida frente al mar en Calella o a bordo
Según el grupo, la jornada continúa fondeados con una comida servida en cubierta, o con desembarco en tender hacia una trattoria de la línea de playa en Calella. Ninguna de las dos opciones exige prisa: es un tramo de costa con marinas pequeñas y poco tráfico fuera de temporada alta, lo que deja margen para alargar la sobremesa.
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Cala tranquila cerca de Blanes
Por la tarde nos movemos a un fondeadero algo menos frecuentado, especialmente si se navega en temporada media, cuando hay menos embarcaciones en esta franja de costa. Es un buen momento para otra parada de baño más pausada, o para quienes prefieren simplemente quedarse en el agua sin plan fijo antes de virar hacia el sur.
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Regreso con paso por la bahía al atardecer
El camino de vuelta se planea para llegar a la bahía de Barcelona con luz baja, cuando el perfil de la ciudad se ve bien desde el agua sin necesidad de acercarse a la costa abierta, que aquí no ofrece verdadero resguardo. Entramos en Port Olímpic ya de noche, con el mismo criterio de aproximación cuidadosa que se aplicó a la salida, sea la embarcación un day-boat o un yate de mayor porte.
Sobre Barcelona
Barcelona ofrece una salida de puerto poco habitual en el Mediterráneo: en la misma mañana se puede zarpar hacia el sur, hacia Sitges, para una jornada de baño y fondeo más resguardado, o poner rumbo norte, hacia la costa del Maresme, donde pequeños puertos y calas entre cabos convienen a veleros y jornadas más tranquilas. Port Olímpic concentra la mayor parte de la actividad de alquiler y cuenta con toma de combustible en el espigón exterior, mientras que Port Vell, con muy pocos atraques disponibles, funciona mejor como punto de desembarco en tender que como base para una embarcación de cierto porte. La bahía frente a Barceloneta es un fondeadero abierto, con tráfico comercial y de ferris que el patrón gestiona en cada entrada y salida de puerto; Sitges, más al sur, ofrece mejor abrigo cuando sopla del norte.
La flota cubre un recorrido amplio: barcos de día compactos para una salida de unas horas, catamaranes y yates deportivos para grupos medianos, y motoyates de gran eslora como el Riva 130 (40 m) o el Codecasa Apogee (62,5 m) para chárteres tripulados de varios días. La mayoría de las unidades de mayor tamaño mueven en torno a 10-12 invitados, por lo que la elección del barco depende tanto del número de personas como del tipo de jornada: una tarde con paradas para bañarse y acceso a algún club de playa en la costa cercana no exige el mismo barco que una travesía de varios días hacia Baleares. Aquí el criterio de encaje entre grupo y embarcación se aplica igual en una reserva estándar que en una consulta sobre el tramo alto de la flota.
La temporada marca el tipo de navegación posible. Entre junio y septiembre, la brisa de componente norte-noreste se instala por las tardes y favorece la vela, mientras que las mañanas suelen encontrar la bahía en calma, ideales para salidas familiares o corporativas. Octubre mantiene el agua templada con menos tráfico de embarcaciones, una ventana favorable tanto para Sitges como para una salida hacia Baleares. De noviembre a abril la actividad de chárter de día se reduce y predominan trayectos de entrega y estancias en invierno, con alguna jornada suelta si el tiempo lo permite. Para trayectos cortos como Sitges, el consumo de combustible y la previsión de APA son moderados; una travesía hacia Mallorca, Ibiza o Menorca —a dos días de navegación desde Barcelona— exige un aprovisionamiento y un presupuesto de combustible planteados con más margen, y así se explica a cada cliente antes de confirmar ruta.
La organización práctica se resuelve antes de zarpar: aprovisionamiento fresco desde el Mercat de Santa Caterina o la Boqueria, revisión con el patrón del tráfico portuario del día y, según el grupo, coordinación con algún club de playa o parada de baño en la ruta elegida. El aeropuerto de El Prat, a 13 km de Port Olímpic, permite organizar llegadas y salidas con margen razonable el mismo día de embarque. Ya sea una tarde familiar con niños en aguas tranquilas, una jornada corporativa con el perfil de la ciudad como fondo o una reserva sobre uno de los yates de mayor eslora, el proceso de consulta, presupuesto de combustible y APA y confirmación de ruta sigue el mismo criterio, sin reservar el nivel de detalle solo para los chárteres de mayor tamaño.